Muchas personas en Uruguay querían y respetaban mucho a José “Pepe” Mujica, no solo por ser presidente, sino por ser una persona humilde.
Mujica fue presidente de Uruguay entre 2010 y 2015. Durante ese tiempo, él vivía de forma muy sencilla. No vivía en un palacio, como otros presidentes. Vivía en una casa pequeña en el campo, con su esposa. Tenía un auto viejo, un Volkswagen, y no le gustaban los lujos. Decía que no necesitaba muchas cosas para ser feliz.
También donaba la mayor parte de su salario a personas pobres o a organizaciones. Decía que ya tenía lo suficiente y que quería ayudar a los demás. Hablaba mucho sobre la vida simple, la libertad, y la importancia de no vivir solo para el dinero.
Aunque algunas personas no estaban de acuerdo con sus ideas políticas, muchos lo respetaban por ser honesto y sencillo. Era una persona que decía la verdad y vivía como hablaba.
Mujica murió el 13 de mayo de 2025, a los 89 años. Ese día, muchas personas lloraron. El país tuvo tres días de luto nacional. Lo recordaron como un líder diferente, que vivía con el corazón.
